Alejandro Weinstein Varas: «Ser JSCH marcó mi trayectoria

Es viernes a las 4 p.m. y Alejandro nos recibe en su oficina en Ñuñoa con una sonrisa, que desde el comienzo nos muestra su cálida personalidad. En el escritorio de su oficina hay muchos papeles y a lo lejos se escucha como juegan y conversan los alumnos de la Corporación Educacional de Asimet, de la cual Alejandro es su gerente.

Estudió Ingeniería Civil Industrial en la Universidad Católica, y siendo muy joven, el año 2002 fue parte del programa de Jóvenes al Servicio de Chile trabajando como Sectoralista Secpla en Melipilla. Allí vivió sus primeros años de casado y recuerda cuando con su señora iban a pololear a la Fuente de Soda o cuando tenía que revisar el alumbrado público de la comuna. Sin duda no parece haber sido una experiencia fácil, pero ambos lograron acomodarse a un nuevo estilo de vida fuera de Santiago.

Con posterioridad, Alejandro fue Secretario Ejecutivo de Educación Técnico Profesional del MINEDUC, y luego estudió un Master en Políticas Públicas en la Universidad de Duke en Estados Unidos. Es experto en educación técnico-profesional y tiene una larga trayectoria en el mundo público y privado.

¿Crees que la experiencia como JSCH te sirvió para el resto de tu carrera profesional?

Claro que si, ser JSCH marcó mi trayectoria de dos maneras: fue una gran motivación para ser parte del servicio público, y además, me generó una red de contactos hacia el mundo público que más tarde me permitió tener contacto con unidades del gobierno, lo cual fue muy positivo porque sabía que eran personas en que podía confiar, que pensaban más o menos igual a mi y que estaban luchando por los mismos ideales. Y eso también marcó que al entrar en gobierno pasado de Piñera éramos muchas personas que teníamos ganas de aportar en lo público, y haber estado en JSCH nos daba la seguridad de saber que el otro estaba en la misma parada que uno.

¿Crees que el perfil social de un JSCH se nota en el trabajo concreto en las municipalidades?

De todas maneras, nosotros veníamos con un ritmo de la Universidad que te hace trabajar muchísimo, y eso se notó en la municipalidad de Melipilla, pero también después, cuando muchos del programa JSCH el 2010 nos fuimos a trabajar al Ministerio de Educación, y los funcionarios de allí decían que se notaba el buen trato y la disposición que teníamos nosotros.

¿Por qué recomendarías a los jóvenes trabajar en el servicio público?

Primero, y la razón más altruista, es que uno ha recibido mucho, ser parte de JSCH significa que todos fuimos estudiantes en una situación de privilegio, y ello te asegura ser del grupo de privilegiados de Chile, significa que tenemos más suerte y eso hay que compartirlo con otros, estar a disposición, ponerse al servicio del otro. Segundo, trabajar en lo público es estar en contacto con el gobierno, lo cual siempre es un buen negocio, ya sea que te quieras dedicar al mundo público o privado. Además, uno tiene la posibilidad de conocer un país muy real, conocer otros lugares, estar en equipos, soñar el país juntos.

¿Qué país te tocó conocer desde la municipalidad de Melipilla?

Melipilla es una comuna que forma parte de la Región Metropolitana, que queda muy cerca de Santiago, pero aún se siente pueblo, y a la vez, dentro de Melipilla pasa lo mismo que pasa a nivel nacional, que el centro es Melipilla, pero hay muchos pueblos alrededor, de esos el más conocido es Pomaire, que es de la comuna de Melipilla, el cual se siente muy poco priorizado en esa realidad tan pequeña, y como ese hay muchos otros pueblitos que tienen necesidades super concretas, desde las postas, escuelas rurales, transporte al liceo de Melipilla, cómo fomentar la agricultura campesina, las conexiones, el agua potable rural, ese es el Chile real, pero por otro lado es real que se estaba completando el agua potable de toda la comuna.

 

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